logo

Semanario REGION®

Del 27 de mayo al 2 de junio de 2022 - Nº 1.492 - Año 32 - INPI 1983083

“Tras las huellas de Jaak” – Arq. Santiago Swinnen

Foto

Frente de la Catedral de Santa Rosa. Una de las obras icónicas del Arquitecto Santiago Swinnen en nuestro ámbito, entre muchas otras.

El Colegio de Arquitectos de La Pampa, a través de la 9ª Edición de su publicación digital “Revista 88x96”, realizó un rescate de la obra arquitectónica del recordado Arquitecto Santiago Swinnen, “Jaak” como se lo llamaba familiarmente y entre sus amistades.

Precisamente el título “Tras las huellas de Jaak”, anticipa en la revista lo que vendrá a continuación, habiéndole dedicado todas las páginas de la publicación.
Y es el Arq. Rubén Wiggenhauser quien se encarga de reseñar la introducción:

“La Pampa por aquellos años era un papel en blanco, donde esta primera generación de profesionales, empezó por poner en práctica la arquitectura que aún perdura y que es parte del patrimonio construido.
En este número rescatamos la obra arquitectónica de Santiago Eduardo María Swinnen y su faceta como artista plástico, que lo transformaron en un referente ineludible de la producción pampeana.
En futuras ediciones, reconoceremos las obras de otros arquitectos como él, que marcaron el camino, para que no olvidemos a estos pioneros y sus huellas imborrables en muchos lugares de la provincia”, finaliza diciendo el Arq. Rubén Wiggenhauser.

Seguidamente, es uno de los hijos de Santiago, el también Arquitecto Lucas Swinnen, el encargado de trazar una breve biografía de su padre:

Jaak… mi Viejo
Nació en Lendelede, un pueblito de Flandes Occidental en Bélgica, un 28 de mayo de 1933. A sus tres años emigró a la Argentina con sus padres radicándose en Jáuregui (Villa Flandria). Sus padres junto con otros compatriotas crearon una importante fábrica textil a orillas del rio Luján y realmente vale la pena conocer la historia de estos belgas que impulsaron el desarrollo de todo un pueblo durante décadas.
Pero es otro tema éste.
Era el segundo de ocho hermanos, siete varones y una niña.
Hizo sus estudios primarios y secundarios en el Colegio de los Hermanos Maristas en Luján y la carrera de Arquitectura en la Universidad de Buenos Aires viajando todos los días en tren desde su pueblo hasta la facultad que en aquellos tiempos se encontraba en la Manzana de las Luces.
Recibido de Arquitecto acepta una propuesta de trabajo impulsado por uno de sus profesores en la facultad, el arquitecto Rossi, quien en ese momento colaboraba con el Arq. Testa en la construcción de la Casa de Gobierno provincial en Santa Rosa.
Trabajó en organismos del Estado provincial y municipal pero fundamentalmente en la actividad privada donde pudo expresarse a través de numerosos proyectos y obras, algunas más conocidas que otras que valdría la pena algún día rescatar.
Este breve resumen me ayuda a comenzar a hablar de mi padre, algo que no pensé que sería difícil. Creo que la dificultad se encuentra en la búsqueda de objetividad en algo que obviamente está íntimamente asociado con lazos afectivos y con toda una vida familiar que compartimos y que atravesó día a día su trabajo profesional.
No es mi idea hacer una crítica personal arquitectónica de su obra, pero si señalar la importancia que tuvo en ella su gran humanismo, su profundo respeto hacia el otro y su gran empatía hacia aquellos que se le acercaban con ilusiones de poder cumplir el sueño de construir. Cada obra la hacía suya y lo recuerdo en su estudio en nuestra casa Vuriloche hasta tarde por las noches trabajando envuelto en el humo de su pipa y los olores de sus óleos y pinceles.
Recuerdo su paciencia enseñándome de niño a colorear de rojo sus planos municipales y como siempre nos alentó a todos sus hijos a seguir nuestros sueños en total libertad. Era libre él y se podía hablar en este contexto siempre.
Hacía de las relaciones humanas un culto y disfrutaba poder compartir momentos con cada uno de los participantes de sus obras por más humildes que éstos fueran.
Generoso y desinteresado, nunca especuló su entrega y su tiempo en cada proyecto que se le presentó y solo la belleza y las ganas de trabajar lo guiaron siempre.
No era un teórico de la Arquitectura y los áridos debates estéticos sobre ella no le interesaban demasiado. Siempre recuerdo aquella vez en una de sus obras donde solía acompañarlo, cuando me contó que cuando al famoso Arq. James Stirling le preguntaron que era para él la arquitectura simplemente levantó un ladrillo y solo dijo …”esto es”.
A la distancia creo que fue su elegante manera de responder a mis debates acalorados sobre teoría y tendencias de la arquitectura cada vez que volvía de Buenos Aires donde estudiaba.
Mientras tanto me escuchaba y me alentaba. Al recibirme estuve trabajando en su estudio unos meses y fue él quien un buen día me recordó mis deseos de irme a Europa y me empujó a cumplirlos. Fue una liberación para mí y haberlo podido hacer es lo mejor que me pudo pasar en la vida y en la profesión.
No podía empezar a escribir y ahora no puedo parar ya que son tantos los recuerdos y las cosas por decir.
Solo una más…. Gracias Papá, fuiste un gran ejemplo que cada día valoro más.
Arquitecto Lucas Swinnen

Tras las huellas de “Jaak”
Aquí comienza la investigación y nota del Arq. Ruben Wiggenhauser, que dice:
“Tal vez Santiago Eduardo María Swinnen haya sido uno de los creadores más originales y prolíficos de la arquitectura pampeana. Un personaje entrañable, profundamente humano, dueño de una extensa y singular producción que va de la pintura a la arquitectura sin escalas, en una trayectoria de cuatro décadas.
Santiago Swinnen, “Jaak” como se lo llamaba familiarmente y entre sus amistades nació en Bélgica en 1933 y falleció en Santa Rosa en 2010.

Analizar la obra arquitectónica y pictórica de Santiago Swinnen implica pensar en un inmenso artista que plasmó en innumerables proyectos y pinturas lo que consideró una síntesis muy personal y reconocible entre el espíritu de lo moderno con la “pampeanidad” que solo expresa quien tiene la sensibilidad enorme de captar esta inmensa llanura (la que él tanto amaba).

A primera vista se deslumbró con el paisaje, y se dejó atrapar por ese misterio descubierto, que le ofreció mundos vitales de particular profundidad y belleza.
Desde su llegada a Santa Rosa, donde recién iniciaba su actividad profesional otro pionero de nuestra arquitectura, el arquitecto Luis Ricardo Tierno, Santiago Swinnen dejó una impronta racional y pragmática, pero a la vez de una perfección de proporciones, materiales y soluciones constructivas que fueron innovadoras en la década del ’60 y posteriores en La Pampa y que pudo reflejar desde sus
primeras obras y proyectos.

Quizás sus primeros escarceos en el oficio, fue un Concurso de viviendas en el que participó siendo estudiante (estaba en 4º año de la facultad) que organizó la fábrica de mosaicos venecianos “Fulget” y que fue en esos años un importante espacio de ideas y participación entre los noveles profesionales y estudiantes”…

Ver todas las notas de la revista en este link